Con 25 librerías por cada 100.000 habitantes, la tierra natal de Jorge Luis Borges y tantos otros escritores está a la cabeza de las urbes con más cantidad de estos negocios en el mundo.

¿A quién no le gusta sentarse a leer un buen libro en una tarde soleada sintiendo el aroma del pasto recién cortado? Parece que a los porteños nos gusta más que a ninguno, puesto que Buenos Aires lidera el listado de las ciudades con más librerías en todo el planeta. Esto fue corroborado por una encuesta del Foro Mundial de Ciudades Culturales (2015), que indica que la metrópoli tiene 25 librerías por cada 100.000 habitantes. Le siguen Hong Kong, con 22; Madrid, con 16, y Shanghai, con 15. Los últimos lugares los ocupan Singapur y Estambul, con 3.

Construir la ciudad con libros. Ilustraciones: Facundo Salvatierra
Construir la ciudad con libros. Ilustraciones: Facundo Salvatierra

Desde las que venden libros usados hasta las majestuosas como el Ateneo Grand Splendid, pasando por las librerías boutique, las que funcionan en departamentos o las que, además, poseen un bar y un jardín, en esta cosmopolita ciudad la oferta es para todos los gustos y necesidades. Sin embargo, la distribución de estos locales es muy desigual, ya que en el barrio de San Nicolás se pueden encontrar 121; en Recoleta, 57; en Balvanera, 46; mientras que en Villa Soldati y en Barracas, entre otros, no hay ninguno.

Por otra parte, según datos de la Cámara Argentina del Libro, en el 2015 también se demostró un aumento sostenido en la producción de libros en el país, dado que se registraron 28.966 títulos y se editaron más de 82 millones de ejemplares.

A pesar de que la imprenta llegó más tarde que a otros países de Latinoamérica, Buenos Aires siempre fue una ciudad de libros. Desde el siglo XIX, la elite porteña comenzó a armar sus bibliotecas personales con volúmenes traídos de sus viajes por Europa. Posteriormente, durante la Guerra Civil española, editores y escritores se refugiaron aquí y dieron un gran impulso a la industria cultural, que ha resistido tantas crisis económicas.

Tal es la importancia de esta ciudad con respecto a los libros que es la tierra natal de grandes escritores, como Jorge Luis Borges, y donde se publicó en 1967 la primera edición de la novela Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, considerada una obra maestra de la literatura hispanoamericana y universal.

Ya decía Borges hace años: “Uno no es lo que es por lo que escribe, sino por lo que ha leído”. Y es que no hay límites de lo que se puede aprender leyendo. De la misma manera, son innumerables las experiencias del lector que navega a través de las páginas de una obra literaria, puesto que un libro puede llevarte a países lejanos, conocer otros mundos muy distintos a este, y hacerte sentir alegría, adrenalina, tristeza, intriga y muchos más por medio de sus personajes, lo que nos permite entender mejor la vida real. Nos identificamos con el protagonista, adoptamos sus metas, sus planes, experimentamos sus emociones, pero la grandeza de la ficción es que a pesar de que esas metas y estrategias no son reales, las emociones que sentimos sí lo son. Son las emociones propias del lector, que surgen a partir de la empatía e identificación.

Este proceso es representado con maestría por otro de los grandes escritores argentinos, Julio Cortázar, en su extraordinario cuento “Continuidad de los parques”:

Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte.

¿Y vos qué libro leerás hoy?

Ilustraciones: Facundo Salvatierra (@salvat.ilus)

Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído.

Jorge Luis Borges

Los libros van siendo el único lugar de la casa donde todavía se puede estar tranquilo.

Julio Cortázar

Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro.

Emily Dickinson

En algún lugar de un libro, hay una frase esperándonos para darle sentido a la existencia.

Miguel de Cervantes

Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca.

Jorge Luis Borges

Buenos Aires: la ciudad del libro

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