Entrevista a Aníbal Urtasun, budista y profesor de Lengua y Literatura quien considera que la educación posee una misión social y trabaja día y día para concretarla.

Tras pasar por diferentes trabajos que no lo llenaban, superar miedos y desbaratar imposiciones familiares que no compartía, Aníbal decidió cambiar de camino y buscar su felicidad. Así, la vida lo llevó a descubrir su vocación por la docencia, profesión que disfruta día a día. “El día que deje de sentir ese miedito cada vez que piso el aula, dejo, porque ya a los chicos no les voy a servir”, destaca el profesor, quien a sus 38 años y con cinco como docente dirige su labor con miras a lograr un cambio.

Profesor Aníbal Urtasun

“Lo que me empujó a la docencia fue la idea de cambio, la idea de poder generar un cambio crucial en los otros. Sin desmerecer otras profesiones, la del médico y la del docente, de alguna forma, cambian vidas con sus decisiones. El docente educa para el futuro. Puede tener efectos devastadores o lograr cambios concretamente en lo social. Creo que eso fue lo que más me empujó: poder aplicar ese humanismo en otras vidas y que esas otras vidas sean un eco de un mensaje más copado para un futuro cambio. Nosotros preparamos ciudadanos, antes se forjaba para el trabajo, a mí lo que me impulsa es hacer pensar a esa nueva generación para que con ese nuevo pensar pueda construir algo más digno de lo que hay ahora”, sostiene y agrega: “Lo que te da la escuela es eso: una apertura a otras ideas, a ser más tolerante, tener otras estructuras, a veces obligadas, y te abre puertas”.

Aníbal afirma que lo importante de la labor del docente no es solo impartir conocimientos, hay que saber darle una vuelta de tuerca y que los chicos sientan una identificación. Para ello, sostiene: “Es importante que haya más unión. El triángulo padres-escuelas-docente es vital. Tiene que pasar la misma energía y la responsabilidad es de todos, no recae solo en uno de ellos”.

Esta forma de concebir su tarea como educador va acorde con la filosofía de vida que pone en práctica también en su ámbito personal: el budismo. De esta manera, fue a través de esta filosofía que aprendió y afianzó su concepción de la misión social que posee la educación. Al respecto, el filósofo budista, educador y constructor de la paz Daisaku Ikeda afirma: “La educación es una empresa grandiosa con la misión de transmitir de manera firme y constante la plenitud de la condición humana (…) La educación es el proceso de llegar a ser plenamente humano”.

Esto es parte de una pedagogía que habla de la educación para la creación de valor. El término ‘creación de valor’ lo acuñó Tsunesaburo Makiguchi, quien luchó en la década del 30 contra la educación dictatorial que se impartía en Japón, ya que consideraba que el objetivo de la educación es la felicidad del estudiante y esta se alcanza a partir de una vida creadora de valores. “La creación de valor es la capacidad de hallar sentido a cualquier circunstancia, de mejorar la propia existencia y contribuir al bienestar de los demás, en cualquier situación”, explica Daisaku Ikeda. A esto Aníbal suma: “El concepto de la creación de valor se basa en la dignidad de la vida. Toda vida es digna de ser vivida. Un día de vida es más importante que cualquier tesoro”.
Para lograr una educación en valores, el profesor Urtasun implementa diferentes estrategias y actividades con el objetivo de llegar a los chicos, hacerlos participar y dejarles algo más que un concepto teórico, como por ejemplo, sacarlos del aula para realizar una tarea en el patio o transmitir un corto o película, siempre con una diagramación, con un para qué.

Dentro de esta misma línea, está convencido de que los alumnos no son cajas vacías que un docente tiene que llenar con conceptos e ideas impuestas desde afuera. “Los chicos son los protagonistas de su propio aprendizaje, uno viene a ser un guía. Ellos tienen que encontrar las soluciones, nosotros tenemos que mostrarles los caminos para que puedan llegar. Uno tiene que ser esa sombra que pueda abrazarlos, no ser una persona que los inhiba, los condicione o los coarte. Hay muchos docentes que juegan con el poder del saber y eso no está bueno”.

Además, el profesor Urtasun asegura que los docentes deben estar constantemente actualizados y lograr una unión con los padres y, a su vez, con otros colegas para enriquecerse como profesionales. “La educación es todos los días, no una idea que va a cambiarla. Hay que construir junto a los docentes, alumnos y padres una educación que esté enfocada en la felicidad de los alumnos, es decir, que este se enriquezca como ser humano, que pueda desarrollar los valores, la humildad, el compromiso… que la escuela no solo sea impartida desde el aula, sino que se habiliten espacios y que estos estén disponibles. No es cuestión de tirar ideas innovadoras, sino ponerlas concretamente en el aula. Si vos querés cambiar la educación, tenés que escuchar al protagonista”, finaliza.

De esta manera, Aníbal disfruta día a día de su trabajo en el aula y se acuesta cada noche con la satisfacción de estar un pasito más cerca del cambio.

El concepto de la creación de valor se basa en la dignidad de la vida. Toda vida es digna de ser vivida. Un día de vida es más importante que cualquier tesoro.

Profesor Aníbal Urtasun

Exposición basada en las ideas educativas de Daisaku Ikeda en Taiwán

Jardín de Infantes que sigue esta pedagogía en Brasil
“Los chicos son los protagonistas de su propio aprendizaje”
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