La artista habló con Frontal durante su exhibición, Bestiario Íntimo, en la Galería Alpha Centauri, donde el 4 de junio pintó en vivo. El cierre de su muestra fue el jueves 16, con la banda Nuez tocando en vivo.

Victoria Baraga es una joven artista formada en el campo de la fotografía -en el 2010 egresó de la Escuela Argentina de Fotografía-, y hace poco comenzó a incursionar en la pintura, probando diferentes técnicas propias. “Antes de esto estudié Veterinaria y Biología por un tiempo. Después empecé a estudiar foto. Hice la carrera, estudié tres años. Después me empecé a cansar… Hice muchas fotos”.

Victoria Baraga, en Alpha Centauri.
Victoria Baraga, en Alpha Centauri.

Siguiendo con su idea de que el arte es un juego, cuando comenzó a aburrirse de la fotografía, quiso probar algo diferente. De esta manera, empezó a experimentar con los negativos de sus fotos utilizando diferentes productos. “Empecé a intervenir los negativos con lavandina. Así, me empezó a gustar cómo podía destruir la imagen. Empecé a agarrar mi archivo, sacaba los negativos y les tiraba lavandina. La lavandina lo que hace es ir capa por capa del negativo de la película y va dejando las capas de abajo, la magenta, etc., y así podés ir cambiando los colores. Si te pasás, podes destruir toda la imagen. Había algo de eso que me gustaba, porque siempre fui muy pulcra, técnicamente muy obsesiva”, cuenta Victoria, y continúa: “Después empecé a filmar en Súper 8 y a destruir la imagen. Me gustaba ver cuando la imagen aparecía y yo la rompía, la quemaba. Ver cómo iba cambiando, para mí la foto era como algo muy fijo y así podía ver que había movimiento”.

De a poco, y de manera autodidacta, Victoria se adentró en esta otra rama del arte que es la pintura, experimentando, jugando y expresándose. “Una vez estaba interviniendo unos negativos y se me ocurrió usar óleo. Entonces, comencé a usar el dorso de los papeles de las fotos como platito. De repente, se me cayó otro papel encima y cuando lo levanté vi las texturas que se habían formado naturalmente y me gustó. A partir de eso, empecé a investigar y vi que si movía el dedo de determinada manera, pasaba una cosa y si usaba tal instrumento, pasaba otra. Al principio, no sabía por qué pasaba eso y después me di cuenta que era porque el óleo no era absorbido”.

Victoria utiliza para la elaboración de sus obras cualquier cosa que pueda deslizarse, como por ejemplo tapitas de botellas o cartón, los cuales, sobre el vinilo o vidrio como soporte, que tienen la particularidad de no absorber el óleo, crean este arte tan especial y único. “Después empezaron a aparecer los objetos. Me encontraba algo en la calle y pensaba: ‘A ver qué hace esto’. Un día mi novio se encontró un plotter, así que ahí aumenté el tamaño de las cosas, antes eran de 10×15”, relata.

Esta artista multifacética, el 4 de junio, en la Galería Alpha Centauri (Agüero 797), realizó una intervención en la que combinó pintura y música en vivo junto a Seitan, formada por Cristian Martínez y Juan Barabani, integrantes ambos de Nuez, banda en la que ella es cantante. De esta forma, pudimos apreciar el proceso de creación de estas asombrosas obras y de qué manera su producción se fusionaba con la música que sonaba, la cual provenía de una garrafa y una especie de guitarra hecha a partir de una puerta, ambos instrumentos elaborados por Martínez y Barabani.

Ante la pregunta de si ella seguía a los músicos o viceversa, responde: “Me parece que se daba las dos cosas. Todos estábamos improvisando. A veces pasa eso cuando estás improvisando: entrás en una, que no sé cuál es, y de repente todo encaja. Es re lindo eso. Pero no, no estaba siguiéndolos adrede”.

A pesar de que Victoria dice no considerarse una artista, el gran trabajo desarrollado en esta primera exposición individual –a la que llamó Bestiario Íntimo y que tuvo la curaduría de Enzo Campos Córdoba–, demuestra lo contrario. “Nunca hubo algo pensado. Empezó como un placer por la textura. Es bastante inconsciente, aparece de un placer por esa textura que iba apareciendo, por el volumen y los juegos de luces y sombras. Me parece que hay algo en el ritmo, más que la imagen, el movimiento. A la par, por ejemplo, me gustan los insectos. Creo que todo está emparentado en lo que hago”.

Acerca de su arte, nos dice: “Es muy intuitivo, no lo pienso. Yo hago música y video de insectos también y me pasa parecido. Me llevo de la misma manera con los lenguajes”. Y continúa: “Para mí es como un juego, como si me dieran libertad para jugar. Es eso para mí, lo más parecido a cuando jugaba cuando era chica. Es algo intuitivo… después es una práctica diaria: pinto casi todos los días. O sea, empezó de una forma y ahora estos bichos que salen son muy diferentes a los que hacía cuando empecé. Fue mutando, van mutando. Creo que en un tiempo no van a ser más así”.

Victoria Baraga: el arte como un juego
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