Día a día, las nuevas tecnologías transforman nuestra realidad de diversas formas. El lenguaje no está exento de estas alteraciones. 

Con la llegada de las nuevas tecnologías muchas cosas cambiaron: se pasó de escribir a máquina a utilizar una computadora que, además, de permitirte corregir todas las veces que quieras el documento sin dejar rastros de ello, es capaz de guardar mucha cantidad de información y habilita al usuario a realizar una gran cantidad de tareas diferentes; las comunicaciones se vieron aceleradas y alteradas en gran medida a partir de la creación del correo electrónico, los chats y las redes sociales, acortando la distancia entre las personas; los celulares mantienen comunicada a la gente las 24 horas del día esté donde esté y, desde hace unos años, también tienen posibilidad de acceso a la red, con lo que permite a los usuarios realizar todo tipo de tareas.

Así, de la misma manera que fuimos y somos testigos de la gran transformación de las actividades humanas como consecuencia del constante avance de la era digital, también, pero casi sin darnos cuenta, somos protagonistas activos de la alteración de nuestra lengua.

¿Qué queremos decir con esto? Es sabido que el lenguaje evoluciona. A lo largo del tiempo, los hablantes vamos incorporando y formando nuevas palabras. Esto sucede, entre otras razones, por la evolución de la sociedad y los cambios que esta conlleva, especialmente en el campo de la tecnología. Las novedades tecnológicas hacen que los hablantes incorporemos nuevas palabras a nuestro repertorio, muchas de las cuales provienen del inglés, y las vamos adaptando a nuestra lengua. Por ejemplo, creamos nuevos términos para nombrar diferentes elementos y actividades que antes no existían en nuestra realidad, tales como tuitear, mensajear, googlear, whatsappear o wasapear, selfie, emoticón, spam, etc.

Algunas de estas nuevas acepciones fueron aceptadas por la Real Academia Española (RAE) e incorporadas a su diccionario mientras otras aún no. Esto se debe a que las instituciones cambian a un ritmo más lento que la sociedad y el lenguaje oral cotidiano, sin embargo, poco a poco se van reconociendo estas nuevas voces que los hablantes del español del mundo fuimos incorporando en los últimos tiempos.

¿Vos qué nuevas palabras utilizás relacionadas con las nuevas tecnologías?

¿Cómo hablamos en la era digital?