La pianista, compositora y arregladora argentina, María Laura Antonelli, habló con Frontal sobre su carrera y el estreno de su nueva obra sinfónica.

Fotos: Alfonso Sierra.

Docente en el Conservatorio de la Ciudad A. Piazzolla y el Conservatorio Superior M. de Falla, María Laura Antonelli cuenta con dos discos de tangos clásicos y otro —“Argentígena”—, que sintetiza elementos del tango, la música contemporánea y el jazz. Este fue nominado a los premios Gardel 2019 como Mejor álbum de Artista Femenina de Tango.

Frontal entrevistó a esta profesora superior de piano y compositora, en el marco de la función exclusiva de la Orquesta Nacional de Música Argentina, en donde participará como solista en piano y medios electrocústicos. Allí estrenará su nueva obra sinfónica “Infernadero, seis piezas para orquesta con piano y gritos olvidados”.

¿Cuándo y cómo descubriste tu amor por la música?

Mi amor por la música ocurre desde que tengo memoria. Siempre estuvo muy presente en mi familia a través de mis padres y mis abuelos. No tengo recuerdos sin amor por la música.

¿Cómo la definirías?

La música es el medio sonoro para comunicarse sin palabras.

¿Qué influencias tuviste y tenés?

No sé si tengo influencias, pero sí tengo mucha admiración por los pensamientos y las creaciones genuinas de los enormes que han cerrado ciclos en donde no hay nada que agregar. Sería arbitrario hablar de influencias, pero sí me vi marcada o me pasó algo distinto cuando escuché a Bach, Piazzolla y Pierre Schaeffer. A veces la belleza no ocurre en el discurso musical, sino en el pensamiento creador y despierta mi admiración. Hay quienes han atravesado barreras de academicismos y folclore, como Bartok, Stravinsky o Gismonti, donde además aparece la sangre. Siento que lloro con Carnota, con Troilo y vibro con Nina Simone y Margaret Price, Spinetta o un aria de Gluck. No puedo pensar que hay una influencia sino que la música que vivencié desde que tengo memoria me provocó el tener algo para decir.

¿Por qué elegiste el tango?

La razón es porque siento que es ese lugar a donde fuimos a parar todos los que no teníamos a dónde ir, tanto nuestros abuelos inmigrantes como muchos músicos argentinos de este tiempo que estamos aún en busca de nuestra identidad, con ese fantasma.

¿Qué es el arte para vos?

El arte es el medio que nos permite «desalienarnos» y conectarnos con otro plano. Es lo que nos hace felices aunque tengamos conciencia de la muerte.

¿Qué otras ramas del arte te gustan? ¿Desarrollás alguna de ellas?

Me gusta la escritura, pero no escribo seriamente, sólo coqueteo.

¿Qué podés contarnos de tu nueva composición sinfónica?

Es una obra orquestal en seis partes compuesta especialmente para la Orquesta Nacional de Música Argentina Juan de Dios Filiberto (ONMA), la que me convocó como compositora y como pianista solista para esto, donde además de componer y tocar, intervengo con fragmentos de electroacústica en tiempo real. Estos son en algunos casos audios grabados de calle o sonidos procesados y suenan en simultáneo con la orquesta sinfónica.

“Infernadero, seis piezas para orquesta con piano y gritos olvidados” ocurrió como una obra con un costado lírico, pero también inevitablemente contiene el costado de una realidad social dura que estamos atravesando y ante la cual siento que los artistas debemos hacernos cargo y decir algo al respecto. De la misma manera que encontrar la fuerza en nuestra identidad y por eso tiene rasgos de tango que aunque fragmentados pero genuinos como nuestra realidad contemporánea. Además, yendo a lo musical, la presencia de los bandoneones dentro de la orquesta sinfónica es una de las cosas que diferencia a la ONMA de las otras orquestas nacionales, lo cual me entusiasmó muchísimo desde la tímbrica, con guitarra eléctrica y electroacústica, la propuesta para la cuerda, las maderas y los metales es un gran desafío para el oído del tango de los cuarenta. Debe ser porque estamos en 2019.

«El arte es el medio que nos permite ‘desalienarnos’ y conectarnos con otro plano. Es lo que nos hace felices aunque tengamos conciencia de la muerte».

María Laura también tuvo experiencias como solista académica y pianista de tango en diferentes proyectos en importantes salas de Buenos Aires así como en el circuito under, en el interior y en Italia, Austria, Holanda, Alemania, Escocia y República Checa. A su vez, hizo música para danza contemporánea y cine.

¿Qué consejos le darías a alguien que quiere realizar un camino similar al tuyo?

Que sea genuino y haga lo que quiera hacer, siempre estudiando mucho y poniendo el corazón.

¿Cómo te preparás para las funciones? ¿Qué es lo más difícil y lo más lindo de subir al escenario?

Me preparo con muchas ganas para el estreno. Lo más difícil y lo más lindo en ambos casos es salir a tocar y desnudar el alma frente a otras almas.

Para este estreno espero que “Infernadero…” se encienda, que con esta maravillosa Orquesta Nacional de Música Argentina Juan de Dios Filiberto y con la dirección de la Mtra. Natalia Salinas nos hagamos carne de la obra que dejará de ser mía cuando empiece a sonar y ya será de todos, que a la gente le pase algo, que no salgan indiferentes del CCK, que aunque sea se enojen. Espero de corazón que la música aparezca.

Por último, la artista cuenta que para el futuro está planificando una obra integral con música, danza contemporánea y proyecciones que filmará ella misma.

Miércoles 30 de octubre, a las 20: Función exclusiva de la Orquesta Nacional de Música Argentina Juan de Dios Filiberto, con obras de María Laura Antonelli, Andrés Gerszenzon y Pablo Mainetti. En CCK, Auditorio Nacional (Sarmiento 151, CABA)

“La música es el medio sonoro para comunicarse sin palabras”
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