Atravesado por la historia de un mercado devenido en centro comercial y por el actual despliegue turístico, múltiples expresiones culturales conviven en este mítico barrio porteño, en el que se respira tango. 

Llamado “Barrio del Abasto” o simplemente “Abasto”, por tener en su corazón al así llamado mercado de frutas y verduras –convertido, luego, en ostentoso centro comercial-, este lugar de la Ciudad de Buenos Aires es hoy uno de los más visitados por turistas argentinos y del mundo, atraídos por el mito tanguero. Con el paso del tiempo y más allá de sus mutaciones (y contradicciones), en sus calles y espacios se viven múltiples expresiones culturales, que le dan ese aire tan particular.

En el Abasto, que es parte del barrio de Balvanera, Once y Almagro,  vivieron dos grandes del tango argentino: Aníbal Troilo, bandoneonista, compositor y director de orquesta, y el famoso cantante y máximo exponente del género, Carlos Gardel, referente de la argentinidad y reconocido en el mundo entero.

Aún hoy se puede visitar la casa donde vivió (¿vivió?) Gardel junto a su madre desde 1927. Ubicada en Jean Jaures 735, se trata de una típica casa chorizo (un patio central rodeado por las distintas habitaciones) en la que desde el 2003 funciona el Museo Casa Carlos Gardel: un espacio para conocer diferentes etapas de la vida del morocho del Abasto a través de fotos, revistas, diarios, instrumentos musicales, discos y su mobiliario.

El Abasto es la cuna del tango en Argentina, por lo que solo hay que caminar un poco por sus calles para cruzarse con vidrieras llenas de maniquíes con la típica vestimenta tanguera, espacios para tomar clases y recrearse con shows de tango y milongas, además de negocios que venden todo lo relacionado con este género musical.

Paseo del tango  #Jean Jaurés, Anchorena, Carlos Gardel y Zelaya

También se encuentra el Paseo del Tango, un circuito cultural con temáticas tangueras, ubicado, en las calles Jean Jaurés, Anchorena, Carlos Gardel y Zelaya. Inaugurado en agosto de 2014, cuando se realizó un homenaje a Pichuco Troilo, en conmemoración de los 100 años de su nacimiento, posee espectaculares esculturas de los mayores exponentes del tango, como son Tita Merello, Gardel, Troilo y Roberto Goyeneche.

Paseo del filete  #Jean Jaurés, entre Zelaya y Tucumán

También se puede recorrer el Paseo del Filete sobre seis fachadas seleccionadas en la calle Jean Jaurés entre Zelaya y Tucumán. Este surge de la necesidad de rescatar la identidad cultural de la ciudad, entendiendo que el fileteado es una manifestación del arte popular pictórico que destaca los valores socioculturales del hombre de Buenos Aires. El proyecto tiene como fin no solo reflejar la identidad y especificidad del barrio del Abasto a través del arte del filete sino también generar una imagen que lo particularice y revalorice desde un eje artístico articulador, creando un polo de atracción turística ineludible en la Ciudad de Buenos Aires.

A su vez, esta zona es el alojamiento de teatros independientes, pequeños espacios, en su mayoría para no más de 100 espectadores, que poseen como eje central lo artístico, haciendo un mayor o menor acento en lo ideológico, lo social o lo ético. Se busca “sobrevivir”, apuntando a la producción y difusión de espectáculos en todas sus formas, a la distribución social de los bienes culturales y no a lo comercial y a la renta personal de sus integrantes. Cada sala o grupo define un lenguaje y una estética que lo distingue, y se dedica a la experimentación, al aprendizaje y al desarrollo de inquietudes, donde la crítica y la poética personal cobran vida.

Pero no solo el tango dejó huellas en el barrio. Luca Prodan, cantante de la banda de rock Sumo, retrató en “Mañana en el Abasto” cómo se vivía – y cómo él vivía- el barrio en los años 80. La escribió en 1987, tres años después que sea clausurado el Mercado del Abasto.

Mi Abasto querido

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