Desde la aparición de Twitter, la expansión de estos pequeños textos fue enorme: pasó a utilizarse en otros formatos y hasta editarse libros compuestos completamente por ellos.

La escritura breve existe desde el comienzo de la literatura. Así, observamos la aparición del Haiku (poema corto japonés, que nace como lo conocemos hoy en el siglo XV), los epigramas, epitafios y aforismos, entre otras manifestaciones. Dentro de la misma línea, con las vanguardias de principios de siglo XX, en Hispanoamérica, inició la minificción (narrativa que cabe en el espacio de una página). Sin embargo, parecería que, con la aparición de las redes sociales, especialmente Twitter (con sus 140 caracteres), los microrrelatos se popularizaron a gran escala y para gran diversidad de usos, como expresar estados de ánimo, sentimientos y mensajes concretos.

Como su nombre lo dice, un microrrelato se caracteriza por una extrema brevedad, un lenguaje preciso y por presentar una conclusión abierta a la imaginación, con lo que transgrede y rompe con lo que los lectores estábamos acostumbrados hasta hace poco tiempo atrás.

En la era de la inmediatez, todos los usuarios de las nuevas tecnologías también se habituaron a abordar textos cortos que pueden terminarse en un corto lapso de tiempo y a la lectura fragmentada, a partir de la hipertextualidad que impone internet. Todo esto colabora con la proliferación de los microrrelatos y en su, quizá, consecuente transformación en nuevo género literario.

De esta manera, hacer literatura dejó de ser una actividad exclusiva de los escritores, para pasar a producirse por cualquier usuario de alguna de estas redes sociales. Por lo tanto, somos testigos, por ejemplo, de la creación de sitios web dedicados a promover la minificción (véase “Un sitio donde todos podemos ser escritores”), de la edición de libros compuestos completamente por estos pequeños textos, de la realización de concursos internacionales de relatos breves, así como también de sitios web donde instan a todo el que lo desee a escribir sus propios microrrelatos.

Microrrelatos: ¿el nuevo género literario del siglo XXI?

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