Frontal Revista asistió a la obra dirigida por Federico Ponce “Apenas el fin del mundo”, de Jean-Luc Lagarce, que se presenta los sábados a las 22.30.

Luego de atravesar el pintoresco bar y caminar unos metros a través de un angosto pasillo, se ingresa en la pequeña sala teatral de NÜN (Juan Ramírez de Velasco 419), con sus gradas compuestas de largos bancos de madera. Allí, como mirando hacia la nada y sobre un escenario austeramente decorado, ya se encuentran los actores esperando para comenzar…

“Apenas el fin del mundo” es una obra del autor francés Jean-Luc Lagarce, escrita en 1990, que empezó a adquirir fama años después. Hoy, en este diminuto teatro del barrio de Villa Crespo, es puesta en escena bajo la dirección de Federico Ponce y con las actuaciones de Emilse Díaz (Catherine), Chula Quevedo (la madre), Flor Calvo (Suzanne), Carlos Sims (Louis) y Julián Vilar (Antoine).

Muchos años transcurrieron hasta que finalmente Louis se decidiera a regresar a la casa donde vivió en su infancia para volver a ver a su familia, compuesta en ese momento por su madre, su hermana, su hermano y su esposa (a quien aún no conoce). Personaje solitario, el protagonista solo acortó la distancia que los separaba a lo largo de ese tiempo con escuetas postales en contadas ocasiones. Ahora, la motivación que subyace a su decisión de reencontrarse es su inminente muerte y el deseo de solucionar asuntos pendientes.

Durante la obra, el espectador se ve envuelto en reproches, culpas, dolor, rencores, celos, incomodidad, deseo de llenar los vacíos que dejan los silencios y soledad. Sentimientos estos que luchan solapadamente en el interior de los personajes, pero que eventualmente emergen para demostrar que, a pesar de los vanos intentos en un comienzo por aparentar alegría, familiaridad y camaradería, están muy lejos de ser una familia perfecta y que la ausencia del hijo mayor los marcó indefectiblemente.

Se trata de una obra compleja, intensa, dramática, con una minimalista escenografía y un elocuente juego de luces que marca el cambio de escena.

En cuanto a las actuaciones, estas se destacan por lograr que el público se coloque en la piel de cada uno de los personajes, quienes, por turnos, le lanzan a Louis en la cara todo lo que mantuvieron profundamente encasillado dentro de sus almas durante los años de separación. Así, a lo largo de 90 minutos, la responsabilidad de transmitir todo lo que expresa el texto de Lagarce recae casi por completo en los actores, quienes demuestran estar a la altura.

Ficha técnica:

Autor: Jean-Luc Lagarce, Les solitaires intempestifs.
Traducción: Jaime Arrambide.
Actúan: Emilse Díaz, Chula Quevedo, Flor Calvo, Carlos Sims y Julián Vilar.
Diseño de Escenografía: Gustavo Lucero.
Diseño de luces: Lucas Orchessi.
Vestuario: Belén Pallotta.
Diseño sonoro: Gustavo Lucero.
Trabajo Fisico: Manuco Firmani.
Set Electrico: Appia Estudio.
Diseño Gráfico: Juan Manuel Echave.
Comunicación: Gastón Asprea – AsPa Teatro.
Asistencia de dirección: María Clara Cianfagna.
Producción: Daniela Lozano.
Dirección: Federico Ponce


Un solitario no deseado en NÜN Teatro-bar
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